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Cómo fabricar abono orgánico

Los componentes para un abono de calidad suelen ser baratos, de hecho gratuitos si es que sabemos identificarlos y combinarlos adecuadamente para que con su descomposición se transformen en abono. Cómo fabricar abono orgánico, pues con residuos orgánicos como el pasto que cortamos, las hojas secas, ramas procedentes de la poda de estación, los restos de frutas y verduras de las que nos alimentamos entre otros.
Todos ellos, por separado no nos dicen nada, pero juntos forman un excelente compuesto orgánico para abonar la tierra además de contribuir a la ecología del ambiente pues no generamos basura.

Recursos

  • Residuos orgánicos

Herramientas

  • Herramientas de jardín (papa, rastrillo, pico, escarpín)

Elaboración

  1. Se busca un lugar apartado en nuestro patio que no esté expuesto al sol y se cava un pozo de aproximadamente 80 cm  de lado por 80 cm de largo por 60 cm de profundidad (el tamaño del pozo variará de acuerdo al terreno que tengamos disponible). En los casos en los que el terreno sea muy pedregoso y se nos dificulte hacer un pozo, lo haremos sobre el nivel del piso con una pared ancha de tierra (esto es muy importante para que se conserve el calor interno que se generará en el pozo)
  2. Comenzamos a depositar en el pozo los restos orgánicos que describimos anteriormente tomando en cuenta que es muy importante no colocar allí restos de alimentos no vegetales (carne, huesos, etc) y se cubren con pasto u hojas secas
  3. Recomendamos regar con frecuencia para mantener alto el nivel de humedad y mezclar los elementos que se están desintegrando con una pala o rastrillo.
  4. El nivel de desperdicios se reducirá considerablemente y producto de la descomposición y tomará un color marrón oscuro.
  5. El proceso lleva algunos meses, por lo que es muy recomendable iniciarlo en otoño para tener el abono listo para la primavera.

Este tipo de práctica puede tomarse incluso como una fuente de ingresos ya que el compuesto orgánico es muy preciado por viveros y plantaciones y muchas veces no dan abasto con la producción propia.

Cómo sembrar en almácigos

Algunas especies vegetales requieren de ser protegidas en la siembra hasta que la semilla germina y luego se forma una planta cuyos frutos son los que consumimos. En esta ocasión, les enseñaremos cómo sembrar en almácigos.
La función de los almácigos es albergar a las semillas mientras estas germinan y crecen lo suficiente para ser transplantadas luego a un cantero o surco. En caso de no hacer esto, los cultivos no tomarían fuerza suficiente en su raíz y moririan.

Tipos de vegetales que se siembran en almácigos:

  • Tomate
  • Pimiento
  • Cebolla
  • Lechuga
  • Puerro
  • Repollo
  • Berenjenas
  • Coliflor
  • Apio

Herramientas

  • Cajón de madera
  • Herramientas de mano
  • Tamiz
  • Bolsas con tierra fértil

Procedimiento

  1. Nos aseguramos que el cajón de madera no contenga hendijas por donde se escurra la tierra que coloquemos en él. Los cajones deben ser transportables
  2. Colocamos el cajón sobre algunos ladrillos o sobre una superficie que sea cómoda para trabajar. El lugar donde ubiquemos los cajones debe proteger  a los cultivos del viento y las diferentes inclemencias del tiempo
  3. Cubriremos la mitad de la superficie de los cajones con tierra negra fértil
  4. Una vez esparcidas las semillas sobre la superficie de tierra en el cajón, tamizamos una fina capa de tierra sobre ellas hasta cubrirlas
  5. Transplantaremos los almácigos cuando el tallo de los mismos sea bien firme y podremos reutilizar el tierra de los cajones para otra siembra.

Cómo preparar el terreno para hacer una huerta orgánica

Muchos países valoran las virtudes de los productos orgánicos ya que superan ampliamente a los que podemos adquirir en tiendas y supermercados en calidad y sabor. En pocos y sencillos pasos a continuación le indicamos cómo preparar el terreno para hacer una huerta orgánica.

Herramientas:

  • Escarpín de Jardín
  • Pala de punta
  • Hilo
  • Estacas de madera (varias)
  • Alambre perimetral y postes (en caso de que debamos realizar un cerco)
  • Rastrillo

Pasos:

  1. Debemos asesorarnos sobre cuáles son las frutas o verduras de estación que podemos sembrar y luego delimitar el espacio físico necesario para ello
  2. Debemos limpiar y desmalezar el lugar retirando trozos de plástico, vidrio, césped o cualquier otra maleza que esté allí.
  3. Sobre el límite de la cerca de la huerta hacia dentro, se debe dejar 40 cm de cada lado para sembrar plantas aromáticas que harán la tarea de insecticida natural protegiendo nuestros cultivos
  4. Utilizando hilos y algunas estacas marcamos los canteros
  5. En cada cantero debemos trabajar “punteando” el terreno para oxigenar la tierra. La profundidad no debe ser excesiva (unos 20 cm como máximo).
  6. Rastrillamos toda la superficie para emparejar el área trabajada
  7. Por cada cantero realizaremos 3 líneas de siembra que quedaran demarcadas como líneas de montículos.
  8. Si vemos que la tierra está muy seca, debemos regarla durante unos 10  días y abonarla con humus o una mezcla de hojas secas trituradas y pequeñas ramitas.
  9. Una vez realizado este sencillo procedimiento ya estamos listos para sembrar.

 

8 claves para convertirse en jardinero exitoso

Sacar adelante su propio jardín puede convertirse en una de las experiencias más gratificantes de la vida. Como en toda actividad, se aprende de los errores y se mejora con la práctica. Para que evite las causas más comunes de frustración y transite por el camino del éxito en la jardinería, lo invitamos a considerar las siguientes claves:

  1. Planifique la distribución del espacio y acondiciónelo antes de sembrar. Anticipe el aspecto y los posibles problemas que podría tener cuando crezcan las plantas. Si siempre ha soñado con tener un árbol de mango pero su espacio es pequeño, considere otras alternativas porque sus imponentes raíces desplazarán lo que se ponga en su camino.
  2. Limpie de forma meticulosa la tierra. No cometa el error de sólo sepultar las malas hierbas, porque seguramente crecerán de nuevo y serán más difíciles de erradicar porque tendrá que cuidarse de no hacerle daño a sus plantas. Arránquelas de raíz  a las invasoras y remueva la tierra completamente para asegurarse de que no queda ningún vestigio.
  3. Aprenda a seleccionar sus plantas de acuerdo con su zona geográfica y a las características del suelo disponible. Asesórese en viveros y sitios especializados para conocer las plantas que sí prosperan en las condiciones climáticas que imperan en su jardín. Sepa de antemano cómo protegerlas y manejarlas cuando se produzcan cambios estacionales.
  4. Sea sabio para regar. Así como debe determinar las necesidades de sol y sombra de sus plantas, conozca cuál es la frecuencia ideal de riego. En algunas especies, es tan importante la hora del día como la cantidad de agua que se suministra. Tenga en mente que en jardinería todo exceso se paga. Si usted es seguidor de la filosofía de que “es mejor que sobre a que  falte” sepa que muchos especímenes se echan a perder por exceso de agua.
  5. Maneje con prudencia los fertilizantes y sea plenamente consciente de sus propiedades y efectos, si decide usarlos. Un caso típico de las consecuencias del desconocimiento, es lo que ocurre cuando se fertilizan rosales con productos ricos en nitrógeno. Se obtienen arbustos con hojas de color verde intenso pero carentes de capacidad para producir rosas. Antes de considerar opciones químicas, dele oportunidad a alternativas orgánicas como la composta o las tierras enriquecidas que ofrecen en algunos viveros.
  6. Mantenga a raya las plantas invasoras. Sea diligente en removerlas cuando aparezcan los primeros brotes. Escarbe periódicamente alrededor de sus platas para retardar la aparición de maleza.
  7. Adquiera y siembre sólo las plantas que es capaz de cuidar. Algunas especies demandarán de usted mucho más tiempo y en algunos casos lo podrán a sudar. Por ejemplo, para que los naranjos den fruto hay que permitirles alcanzar un tamaño considerable, por lo que tendrá que estirarse o usar pequeñas escaleras en el momento de podarlos. Además, sus espinas pueden ser un serio obstáculo para llevar a cabo el mantenimiento.
  8. Elimine enemigos sin descartar aliados. No todo lo que se mueva o vuele en su jardín debe ser aniquilado. No todas las hormigas comen  hojas ni todo lo que se arrastre es una amenaza. De hecho, algunos bichos como los gusanos de tierra, las arañas y las abejas, favorecen el desarrollo del jardín y hasta pueden hacerse cargo de insectos que realmente pueden causar daños en él.